miércoles, 23 de mayo de 2012

El alzheimer en ancianos


El Alzheimer es una enfermedad neurológica progresiva e irreversible que afecta al cerebro produciendo la muerte de las neuronas. Es la causa más frecuente dentro de las demencias, produciendo un deterioro de todas las funciones cognitivas.
No solo afecta a la persona que padece esta enfermedad, sino que repercute de manera directa en la familia, son los familiares los que se encargan de los cuidados que debe recibir el anciano con Alzheimer. la persona sobre la que recae esta responsabilidad se denomina cuidador principal.
Cuidar en el ámbito del hogar incluye algunos tipos de cuidados que se nombran a continuación: las actividades instrumentales (cuidados domésticos) y los cuidados relacionados con las AVD (también denominados cuidados físicos o cuidados personales), además se encuentran los cuidados sanitarios más o menos complejos (actividad de gestión y relación con los servicios socio-sanitarios) y los cuidados psicosociales.
El tiempo que suelen dedicar los cuidadores de estos ancianos con alzheimer supone entre 8 y 20 horas diarias, siendo la supervivencia media de estas personas con Alzheimer de 8 a 14 años. Los cuidados están muy relacionados con las fases o estadios en que se encuentre el anciano con Alzheimer y deben ser conocidos por el personal enfermero que colabora en la atención primaria de salud y por las personas que lo cuidan.
     

Fases de la enfermedad:
El estadio inicial de la enfermedad puede durar unos dos años y se dan fallos en la memoria a corto plazo, desinterés, humor deprimido, cambios en la personalidad, episodios leves de desorientación y falta de adaptación a situaciones nuevas. Sin embargo, en la fase intermedia puede desarrollarse durante 3-5 años y el daño de la memoria es más comprometido y afecta no solo a la memoria a corto plazo, sino también la de largo plazo. Surgen alteraciones del lenguaje, la escritura, la lectura, el cálculo, apraxias y agnosias. El anciano muestra dificultad con el aseo, el vestir o la comida y pueden aparecer síntomas psicóticos. Además, en esta fase el paciente tiene dificultad para mantener sus relaciones sociales y es incapaz de mantener una discusión sobre un problema.
En la fase Terminal, ya demencia grave, el anciano es incapaz de andar, se inmoviliza, se hace incontinente y no puede realizar ninguna AVD. el lenguaje se hace ininteligible o presenta mutismo. A veces se produce disfagia y hay riesgos de neumonías, deshidratación, malnutrición y úlceras por presión. Los enfermos pueden permanecer en cama y suelen fallecer de una neumonía u otra infección.
A medida que el Alzheimer y el nivel de deterioro cognitivo va progresando, van apareciendo una gran cantidad de comportamientos, cuyas causas pueden ser las siguientes:
- Causas con la salud física y el estado de ánimo:
- Los ancianos con Alzheimer son muy sensibles a los efectos de la medicación, tanto por la sobremedicación como por los efectos secundarios (caídas, mareos y temblores en las extremidades)
- El anciano sufre cambios en la visión y la audición, las cuales van aumentando de forma que se van haciendo mayores por causas que se pueden corregir si son identificadas a tiempo y correctamente.
- Estos pacientes están expuestos a una gran variedad de enfermedades agudas, las que, identificadas y tratadas a tiempo, no tienen mucha importancia. Las crónicas son de larga duración por lo que disminuyen considerablemente la calidad de vida, por lo que los ancianos sufren cambios de comportamientos manifestados por: irritabilidad, ansiedad, discusiones constantes, etc.
- Un periodo continuado de estreñimiento puede causar una gran sensación de malestar y puede llegar a producir estados delusorios.
- Pueden sufrir depresiones.
- Causas relacionadas con el entorno de la persona enferma:
- Un espacio demasiado grande con demasiada o poca iluminación, lo que puede provocar confusión, mala comprensión y entendimiento por parte del anciano.
- Falta de información o señales de orientación ya que las capacidades cognitivas disminuyen.
- Causas relacionadas con las tareas o actividades que realiza el enfermo:
- La tarea es demasiado complicada para el anciano y esto puede ser muy frustrante.

                                                         

El enfermero como sanitario en atención primaria, a la hora de proporcionar acciones de promoción y prevención a los cuidadores de los ancianos con Alzheimer. A continuación señalaremos intervenciones que deben realizar los enfermeros:
-          Evitar reorientar al paciente más de una vez en cada encuentro con él.
-          Permitirle comportamientos habituales siempre que esté en un ambiente seguro.
-          Valorarlo en busca de signos y síntomas de depresión.
-          Mantener el ambiente estructurado, coherente establecer una rutina fácil de seguir para él (fomento de la actividad física, terapia artística y mostrarle un álbum para recordar).
-          Colocar etiquetas en distintas localizaciones para ayudar a recordar su nombre y función.
-          Colocar un reloj y un calendario grande en su cuarto y marcar con una “X” los días pasados.
-          Valorar hábitos intestinales y mostrarle la localización del retrete.
-          En relación con el patrón del sueño, espaciar las actividades intercalando descansos y evitar que se queden dormidos durante el día (emplear paseos cortos o actividades).
-          Mantener breves y sencillos los mensajes verbales y ayudarlo con las palabras olvidadas.
-          Vigilar la ingestión de alimentos, fomentar ingesta adecuada de líquidos y establecer un horario regular para comidas.
-          Si hay momentos de violencia, cambiar del tema de conversación y distraerlo.
-          Mostrar respeto por sus sentimientos.
-          Conservar su autonomía y evitar la sobreprotección.
-          Prudente administración de fármacos para controlar la conducta.
-          En caso de depresión, no señalar los errores y fallos.

Fundación Alzheimer de España:
www.alzfae.org 

Bibliografía:
Pérez Perdomo, M. ORIENTACIONES PARA UNA MEJOR ATENCION DE LOS ANCIANOS CON ALZHEIMER EN LA COMUNIDAD. Rev haban cienc méd. 2008;  7(4) . Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1729-519X2008000400021&script=sci_arttext

Escalas usadas para la vlaoración de las UPP


Las úlceras por presión se define como cualquier área dañada en la piel y tejido subyacente causado por una presión prolongada sobre un plano duro.
En España la prevalencia es importante, siendo de un 8,91% en hospitales, 9,11% en centros de atención primaria y 13% en residencias geriátricas.
Según la evidencia y los distintos estudios la prevención es el método más  eficaz para tratar el problema de las UPP, para ello se distinguen cuatro áreas en la aplicación de este método:
-          Valoración del riesgo de desarrollar una UPP
-          Cuidados de la piel
-          Reducción de la presión (con medidas generales, mediante el uso de superficies especiales de manejo de la presión y locales, mediante apósito y otros materiales específicos.
-          Educación
En la valoración sobre el riesgo de desarrollar  una UPP en un paciente, se recomienda realizar una evaluación en la primera toma de contacto con cada paciente que accede al sistema sanitario, para poder identificar que medidas de prevención necesitan e identificar los factores específicos que los ponen en esa situación de riesgo.
Una escala de valoración del riesgo de desarrollar UPP es un instrumento que determina una puntuación en función de los distintos parámetros considerados como factores de riesgo. Así mismo sus objetivos son:
1.       Identificar de manera precoz a los pacientes que puedan presentar UPP en base a la presencia de factores de riesgo.
2.       Proporcionar un criterio objetivo para la aplicación de medidas preventivas en función del nivel de riesgo.
3.       Clasificar a los pacientes en función del grado de riesgo, con fines de estudios epidemiológicos y/o de efectividad.
Una revisión reciente encuentra cinco ventajas adicionales al uso de las escalas de valoración del riesgo, ya que asegura la asignación eficiente y efectiva de recursos preventivos limitados, sirve de soporte de las decisiones clínicas, permite el ajuste de casos, en función del riesgo en estudios epidemiológicos, facilita el desarrollo de protocolos de valoración del riesgo y sirve como prueba en casos de litigios.
Una escala de valoración debe pues, tener los siguientes requisitos:
-          Una alta sensibilidad, definida como la habilidad de un test para identificar correctamente a los pacientes que tienen la enfermedad o condición entre todos los de riesgo.
-          Una alta especificidad, definida como la habilidad del test para identificar correctamente a los pacientes que no tienen la enfermedad o condición entre los que no son de riesgo.
-          Un buen valor predictivo: tanto positivo (cuántos de los pacientes con úlcera han sido catalogados de riesgo entre el total que la desarrollan), como negativo (cuántos pacientes sin úlcera han sido catalogados sin riesgo entre el total de los que no lo han desarrollado.
-          Tiene que ser de uso fácil.
-          Que muestre criterios claros y definidos que eviten la variabilidad entre interobservantes al máximo.
-          Aplicable en los diferentes contextos asistenciales.
Para que una escala pueda ser validada ha de demostrarse su eficacia en dos o más trabajos.

ESCALAS DE VALORACIÓN VALIDADAS:
Escala de Norton: Esta escala consta de 5 ítems, estado mental, incontinencia, movilidad, actividad y estado físico y es una escala negativa, lo que significa que a menor puntuación mayor riesgo de aparición de UPP, teniendo como valor máximo 16 puntos.

Escala de Waterlow: Tras la revisión de los factores que intervienen en la etiología y la patogénesis de las UPP, presentó una escala con seis subescalas (relacion talla/peso, continencia, aspecto de la piel, movilidad, edad/sexo, apetito) y cuatro categorías de otros factores de riesgo (malnutrición tisular, déficit neurológico, cirugía y medicación.

Escala de Braden: Consta de seis subescalas (percepción sensorial, exposición de la piel a la humedad, actividad física, movilidad, nutrición, roce y peligro de lesiones cutáneas). Los tres primeros subíndices miden factores relacionados con la exposición a la presión intensa y prolongada, mientras que los otros tres están en relación con la tolerancia de los tejidos a la misma.

Escala EMINA: Tiene una buena definición operativa de términos, lo que hace que disminuya la variabilidad entre interobservantes. Define el punto de corte en cuatro, aunque otras investigaciones sugieren que para hospitales de media estancia, el punto de corte sea de cinco.

Escala de Cubbin-Jackson: Específica para pacientes críticos. Consta de 10 ítems en total que puntúan de uno a cuatro la edad, peso, estado de la piel, estado mental, movilidad, estado hemodinámica, respiración, nutrición, incontinencia e higiene (es una escala de uso complejo).

Grupo nacional para el estudio y asesoramiento de úlceras por presión y heridas crónicas:

Bibliografía:
-          García Fernández, F.P.; Pancorbo Hidalgo, P.L.; Soldevilla Ágreda, J.J.; Blasco García, C. Escalas de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión. Gerokomos. 2008; 19(3): 136-144. disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2008000300005

martes, 22 de mayo de 2012

Síndrome de inmovilidad



El envejecimiento se caracteriza por una progresiva reducción de la reserva homeostática de cada sistema y aparato (homeoestenosis), que junto al padecimiento de enfermedades presenta cuadros clínicos denominados síndromes geriátricos y la inmovilidad es uno de ellos.
Se estima que tras alcanzar los 65 años el 18% de las personas tienen problemas para movilizarse sin ayuda y a partir de los 75 años más de la mitad tiene dificultades para salir de casa, siendo un 20% los que se quedan en domicilio.
Las causas de la inmovilización van desde los cambios corporales asociados al envejecimiento, pasando por la fragilidad y las consecuencias de las enfermedades asociadas, hasta la discapacidad motora.
A continuación se puede observar las distintas enfermedades asociadas a estos cambios, que generan inmovilización:

La inmovilidad trae consecuencias fisiológicas y patológicas, y cuando se presenta empeora el pronóstico de las enfermedades subyacentes, produce dependencia familiar o de los cuidadores y compromete seriamente la calidad de vida.
Las consecuencias fisiológicas del reposo en cama son globales y después de dos días de encajamiento disminuyen el volumen sanguíneo, el gasto cardíaco, los volúmenes pulmonares, la capacidad de concentración de la orina, la motilidad intestinal y aumentan el catabolismo proteico así como las pérdidas de calcio y de nitrógeno. Con el desuso prolongado se producen atrofia, disminución de la fuerza muscular y osteopenia.

Para una óptima evaluación del paciente geriátrico inmóvil habrá que realizar una buena anamnesis y un buen examen físico, lo que orientará acerca de las causas y consecuencias, con la ayuda de pruebas complementarias.
El tratamiento puede ser preventivo o ya un tratamiento cuando el paciente geriátrico sufre el síndrome de inmovilización.
Tratamiento preventivo:
-          Higiene: la piel debe estar limpia y seca.
-          Nutrición: dieta rica en proteínas y alto contenido en vitaminas.
-          Movilización fuera del lecho lo más precoz posible.
-          Si lo anterior no es factible mantener dorso por debajo de 30º.
-          Medidas para aliviar la presión.
-          Fisioterapia respiratoria.
-          Movimientos pasivos y activos de las extremidades para vencer la rigidez articular y las contracturas musculares que se establecen.
-          Para el estreñimiento recomendado laxantes o enemas.
-          Psicoactivación.
-          Tratamiento de patologías asociadas.
Tratamiento de la inmovilización:
-          Tratamiento etiológico
-          Fisioterapia
-          Ayudas protésicas para la movilización (bastones, muletas, andadores y silla de ruedas)
-          Modificaciones ambientales

Bibliografía:
Romero Cabrera, A.J.; Álvarez Fernández, O.M; Hernández Surí, L. Inmovilidad en el anciano: causas, consecuencias y tratamiento. 2007. Disponible en: http://www.acgg.org.co/pdf/pdf_revista/2007/21-3.pdf#page=25

Tratamiento del dolor crónico con opioides en pacientes geriátricos


El dolor según la IASP es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma.
La escala más utilizada para la valoración del dolor es la EVA, que consiste en una linea horizontal o vertical de 10 cm, en la cual cada extremo marca sin dolor y el máximo dolor posible sufrido.

El objetivo del manejo del dolor crónico geriátrico es aliviar el dolor, más que erradicarlo, y llegar a la optimización de las AVD del paciente geriátrico. Para ello habrá que empezar con la administración de dosis más pequeñas que sean eficaces para ir valorando la mejor relación entre beneficios y riesgos. También hay que implementar medidas físicas y psicológicas.
Hoy en día es frecuente tener numerosos pacientes geriátricos que padecen dolor por el aumento de la población anciana, el aumento del síntoma de dolor con la edad y las posibilidades terapéuticas para paliar el dolor. Sin embargo, existen barreras que hay que salvar (el sentido de fatalismo que hace  considerar al dolor en el anciano como algo normal, el deseo de ser un buen paciente resignándose a su dolor como algo inevitable, un exceso del miedo a los opiáceos en la sociedad actual, que traduce las consecuencias del uso recreativo de la heroína como algo común con el empleo médico y controlado de opioides, la necesidad de un mayor número de servicios específicos para el tratamiento del dolor, menos limitaciones financieras y la necesidad de una mejor formación de los profesionales en el uso de las medidas de control ante el dolor en el paciente geriátrico.
La prevalencia del dolor se ve aumentado cada 10 años de vida y las causas más importantes son las oncológicas, aunque las no oncológicas empiezan a ser causa del dolor a partir de los 50 años, como el dolor facetario articular, que provoca problemas en la espalda en numerosos pacientes, polimialgia reumática, enfermedad de Pager, neuropatías, patología vascular periférica y coronaria.
En la actualidad hay muchos pacientes geriátricos que no tienen controlado el dolor y esto puede producir un deterioro en el aspecto cognitivo, depresión, trastornos del humor y reduce la actividad y la calidad de la vida diaria de los mismos.
Las diferencias farmacocinéticas consecuentes a la edad y a las enfermedades presentes en cada anciano pueden influir a los distintos procesos del proceso de actuación del fármaco, que son la absorción, la distribución, metabolización y eliminación. Esto hay que tenerlo en cuenta para el tratamiento, además existen cambios fisiológicos y patológicos relacionados con la edad que pueden llegar a modificar la farmacodinamia de numerosos fármacos. El número de neuronas, ramificaciones dendríticas y sinapsis son menores en el anciano lo que permite que haya un déficit funcional dopaminérgico, serotoninérgico, colinérgico y gabaérgico, que provoca que algunos fármacos que actúan sobre estos sistemas puedan facilitar efectos adversos como los delirios por ejemplo (benzodiazepinas con opioides).
Para realizar un buen tratamiento es esencial conocer las peculiaridades tanto del fármaco como del paciente geriátrico, por lo que en vez de centrarnos en su edad cronológica, lo haremos en su edad funcional (capacidades funcionales y condiciones comórbidas).
Hay opioides que por producir metabolitos tóxicos no son muy aconsejables en estos pacientes, como la metadona, meperidina y el dextropropoxifeno, en el anciano se requiere una menor dosificación de opioides pero no debemos olvidar que esta tiene que ser individualizada hasta llegar a una respuesta clínica adecuada, administrándolos mediante la vía transdérmica y la vía oral, pudiendo proporcionar una mejor calidad de vida.
El problema de las interacciones farmacológicas debe tenerse en consideración, sin embargo, se permite el uso conjunto de opioides con antidepresivos, anticomiciales, corticosteroides, bifosfonatos, etc., que pueden mejorar el control de distintos tipos de dolor. La potenciación de los fármacos opiáceos y de los AINE en el dolor inflamatorio se permite, sin embargo, los AINE tienen distintos efectos adversos sobre la mucosa digestiva y sobre todo a nivel renal y cardiocirculatorio. Por lo que para hacer un uso conjunto de opiáceos con otros fármacos tendremos que tener en cuenta la función hepática y renal.


Sociedad Española del dolor:
http://portal.sedolor.es/


Bibliografía:
Álamo C. Opioides y dolor crónico en el paciente geriátrico. Del reto al éxito. Rev. Soc. Esp. Dolor. 2008. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1134-80462008000700001&script=sci_arttext

lunes, 21 de mayo de 2012

Proceso de atención en enfermería geriátrica y gerontología (Necesidades según Virginia Henderson)

Los modelos de enfermería nos proporcionan el sistema de valores desde el cual los enfermeros afrontan su rol, evaluan los problemas de salud y planifica sus objetivos específicos, desde el rol autónomo y desde el rol de colaboración con el resto de sanitarios.
Los valores y postulados del modelo de Virginia Henderson se adaptan muy especialmente a la atención gerontológica y lo hacen comprensible y compatible con los objetivos interdisciplinarios, reforzando el liderazgo de la enfermera dentro del equipo de atención.
El proceso enfermero es la articulación de todas las actividades enfermeras sobre la base del método científico de trabajo, instrumento interdisciplinar y universal, basado en la utilización sistemática de una secuencia ordenada, razonada, coherente y retroactiva de actividades.
Partes de un Proceso enfermero:
-          Valoracion: Obtención de datos objetivos y subjetivos
-          Diagnósticos: Para la formulación diagnóstica se hará uso del código NANDA
-          Planificación: Se destacarán los objetivos esperados, así como las intervenciones enfermeras para poder conseguirlos.
-          Ejecución: Se llevarán a cabo todas las intervenciones enfermeras
-          Evaluación: Se realizará una comparativa entre objetivos deseados y objetivos cumplidos, para modificar o seguir con esos cuidados.
En los últimos 20 años se han producido grandes cambios, tanto en los servicios comunitarios como sanitarios, que es necesario integrar en la atención específica a la población anciana y en la formación de los profesionales, y esos cambios son:
Un aumento de la etapa vital de la vejez.
Integración de nuevas terapéuticas en el abordaje de los problemas de salud en pacientes geriátricos.
Diversificación de los recursos de la comunidad.
Nuevas formas organizativas y filosofías de trabajo.

Conceptos básicos del modelo V. Henderson

Necesidad:
Se entiende por necesidad fundamental como un requerimiento y no una carencia. Las necesidades que precisa una persona para satisfacer de forma independiente una necesidad fundamental son de tipo físico, psicológico, social y espiritual.
Las 14 necesidades de Virginia Henderson son:
        1. Respirar con normalidad.
        2. Comer y beber adecuadamente.
        3. Eliminación de los desechos del organismo.
        4. Moverse y mantener una postura adecuada.
        5. Dormir y descansar.
        6. Vestirse y desvestirse.
        7. Mantener la temperatura corporal.
        8. Mantener la higiene corporal.
        9. Evitar los peligros del entorno.
        10. Comunicarse, explicar emociones, necesidades, miedos y opiniones.
        11. Creencias y religión: poder expresar y actuar de acuerdo a las creencias y religión de cada uno.
        12. Trabajar: para sentirse realizado, útil y parte de la sociedad.
        13. Recreación y ocio: tiempo de distracción, disfrute y relajación.
        14. Estudiar, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un descubrimiento normal de la salud.

Independencia:
Hace referencia a las acciones que la persona lleva a cabo para conseguir el máximo estado de bienestar y de salud, desarrollando sus competencias reales y potenciales.

Dependencia:
Es la inadecuación y/o insuficiencia, real o potencial, de las acciones que la persona lleva a cabo por sí misma, para satisfacer las necesidades básicas, teniendo en cuenta la edad, sexo, etapa de desarrollo y situación de salud en la que se encuentra.
También entenderemos como dependencia, las dificultades y/o insuficiencia del entorno familiar para asegurar la satisfacción de las necesidades básicas.
Una importante característica que diferencia a la tercera edad de otras etapas de la vida, es que éstas son personas frágiles y vulnerables a los cambios internos y externos.


Bibliografía:
Vernet Aguiló. F. Conceptos báscos de enfermería en la atención gerontológica según el modelo de V.       Henderson. 2007. Gerokomos. Madrid. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1134-928X2007000200004&script=sci_arttext

Valoración de la esfera funcional


El termino funcional, se refiere a la capacidad de realizar las distintas acciones que componen nuestro día a día de forma autónoma. El deterioro funcional es predictor de mala evolución clínica y de mortalidad en pacientes ancianos.
Esta evaluación nos permite diseñar tratamientos integrales y planes de cuidados específicos para el paciente, según su condición.
La finalidad de las escalas que existen para esta valoración, es la de identificar aquellas actividades de la vida diaria que están deterioradas. Existen tres tipos de actividades de la vida diaria, las básicas (ABVD), las instrumentales (AIVD) y las avanzadas (AAVD).
Las ABVD miden las actividades esenciales para el autocuidado como contener esfínteres, comer, usar el retrete, asearse, vestirse, andar, etc. Un aspecto a destacar sería que su deterioro es ordenado e inverso, comparado a su adquisición a lo largo de su infancia. Las escalas más conocidas son el índice de Katz, el de Barthel y en España la escala funcional de la Cruz Roja.
Las AIVD miden las actividades necesarias para que una persona pueda ser independiente dentro de la comunidad (actividades que permiten relacionarse con el entorno), es decir, que pueda ir a comprar al mercado, que pueda hacer la comida, que pueda realizar la limpieza de su hogar, etc. La principal limitación de estas actividades son los factores como el sexo, la cultura y las preferencias personales. Estas actividades son de más utilidad a la hora de detectar los primeros niveles de deterioro y la escala usada es la de Lawton y Brody.
Las AAVD se componen de las actividades más complejas como el ocio, deportes, trabajos, el transporte o actividades religiosas.

ESCALAS
Índice de Katz: 6 ítems (Baño, vestirse, uso del retrete, movilidad, continencia y alimentación)
-          Si el item lo realiza de forma independiente o con poca asistencia à 1 punto
-          Si necesita de gran ayuda o no lo puede realizar à 0 puntos
-          Los pacientes se dividen según su independencia de A a G, siendo A la máxima independencia y G la máxima dependencia.
Índice de Barthel: 10 Ítems (Comida, baño, vestido, arreglo, deposición, micción, ir al retrete, traslado cama/sillón, deambulación y subir y bajar escaleras)
-          La puntuación es de 0 a 100:
o   <20: dependencia total
o   20-40: dependencia grave
o   45-55: dependencia moderada
o   > o = 60: dependencia leve
Escala funcional de la Cruz Roja: puntuación de 0 a 5

Escala de Lawton y Brody: 8 Ítems (uso del teléfono, ir de compras, preparar la comida, tareas del hogar, lavar la ropa, utilizar transportes, controlar la medicación y manejar el dinero)

Bibliografía:
-          Trigás Ferrín M.; Ferreira González L.; Meijide Míguez H. Escalas de valoración funcional en el anciano. Galicia Clin 2011; 72 (1): 11-16. Disponible en: http://www.galiciaclinica.info/PDF/11/225.pdf

El envejecimiento: teoría de los radicales libres

La definición de envejecimiento según la OMS es: "Proceso fisiológico que comienza en la concepción y ocasiona cambios en las características de las especies durante todo el ciclo de la vida, esos cambios producen una limitación de la adaptabilidad del organismo en relación con el medio. Los ritmos a que estos cambios se producen en los diversos órganos de un mismo individuo o en distintos individuos no son iguales".
La teoría en la que nos vamos a centrar de los radicales libres surgió al considerar el fenómeno del envejecimiento desde el punto de vista de que un único proceso común, modificable por los factores ambientales y genéticos, sería la responsable del envejecimiento y la muerte de todos los organismos. 
La primera vez que se postula la teoría de los radicales libres fue en 1950 por  Harnan, el mismo que vuelve a retocarla 22 años después, en 1972
En la actualidad, el proceso de envejecimiento es consecuencia de un factor endógeno y un factor exógeno. El factor endógeno proviene de la naturaleza de la célula y de su código genético que rige su existencia y en consecuencia la del sistema que pueda llegar a formar el conjunto de células. Cada célula ya posee desde su creación una longevidad concreta que de no haber otros factores sufre la muerte celular (apoptosis).
Los factores exógenos, originan en elementos vitales provenientes del ambiente y que son requeridos por la célula para su funcionamiento fisiológco como compuestos de O2 o N2, productos que son generados en los distintos procesos metabólicos tanto de la membrana celular como del citoplasma u orgánulos que se encuentran en él.
Estos compuestos generan radicales libres, que por su elevada reactividad debida a electrones desapareados, que en su última capa de valencia, o por su alto potencial de oxidación, reaccionan con una serie de moléculas importantes para la vida (proteínas, lípidos, ácidos nucleicos y carbohidratos), alterando la estructura y funcionalidad de las mismas dentro de la célula.
Los radicales libres son especies libres químicas capaces de tener una existencia independiente que contiene electrones desapareados que tienen un tiempo de existencia definido, que dependerá de las condiciones bajo las que se genere el radical libre.
Las especies son radicales derivados del oxígeno como el anión superóxido (O2-) y el radical HO y no radicales como el peróxido de hidrógeno (denominados ERO).
Las especies reactivas de nitrógeno (denominadas ERN), que intervienen en reacciones de envejecimiento celular son el óxido nítrico y peroxi nitritos. Se ha comprobado que la actividad de estas especias químicas causa daños importantes en las membranas celulares y en los orgánulos ubicados en el citoplasma (principalmente en las mitocondrias, que se produciría un proceso degenerativo que acelera el envejecimiento.
Los daños generados por las ERO y ERN incluyen cambios en las macromoléculas celulares, como proteínas, donde se puede perder la reactividad enzimática; lípidos, en los que la peroxidación modifica la estructura de la membrana y el ADN, dando sitio a una mutagénesis y carcinogénesis.

Bibliografia:
-         Conceptos generales relacionados con envejecimiento. Instituto nacional de geriatría. Disponible en: http://www.ingerchile.cl/vistas/conceptos.html
-         Vargas F.; Rivas C.; Nursarnaa A.; Zoltan T. Reacciones de radicales libres con relevancia biológica en la teoría del envejecimiento. Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. 2007. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=93320202